Entrevista con Apparat

El proyecto del alemán Sascha Ring ha sufrido cambios. Ring editó sus primeros discos en Shitkatapult, un pequeño sello que él mismo ayudaba a mantener hace más de 10 años. Posteriormente fue evolucionando, para tornarse hacia un sonido un poco más orgánico. En el inter, creó discos colaborativos con talentosos contemporáneos y amigos, como Ellen Alien y Modeselektor. Recientemente, encontró en México un lugar cómodo para trabajar y la etapa actual lo encuentra en la presentación de música creada e interpretada al lado de una banda, un cuarteto con el que profundizó sus últimas composiciones en un estudio cerca de la playa de Sayulita, Nayarit. Su disco más reciente —y quinto a la fecha— se llama The Devil’s Walk y para sorpresa de todos los que lo vimos en concierto, poco tiene que ver con los viejos tiempos en los que hacía electrónica percusiva. La Apparat Band dejó de lado los ritmos puramente sintéticos para hacer algo más espontáneo, con ambientes sonoros y sobretodo, cargado de emociones.

Tras un conmovedor concierto en el Teatro de la Ciudad, el productor anunció que daría un DJ set en un after. Después de ese show atmosférico que impactó todos los sentidos, un antro del DF vio a Apparat en sus orígenes, detrás de las perillas… haciendo lo que alguna vez hizo con mayor maestría: mezclar música por diversión. En el inter, tuvimos el gusto de platicar con él de ambas facetas. La nostalgia por tiempos anteriores, el atravesar cambios y lo que está por venir.

Biz: Berlín es la capital del techno. Tiene una cualidad seminal e histórica. ¿Cómo crees que sean las cosas estos días? ¿Cómo percibes la escena electrónica?

Apparat: Antes de que irme de viaje, un amigo llamado Ben tuvo una exposición. El solía ser dueño de un club en Berlín, pero también es fotógrafo y retrató la escena en el ‘89, justo después de la caída del muro. Tomó fotos de antros, fiestas ilegales y todos los lugares relacionados con la escena. La expo estaba llena de gente que echaba fiesta en ese tiempo y que ahora son padres de familia. Todos estaban en una onda sentimental, como diciendo “Oh, recuerda los viejos tiempos, qué locura…”. Yo llegué tarde, empecé mi carrera al final de los noventa pero al principio era una escena enorme y divertida. Grande y similar a lo que hay después de una guerra, en dónde todo está permitido. Estos días, Berlín es algo completamente distinto y nuevo, ha cambiado pero aún es cool en otro sentido.

Los días de perseguir la fiesta han cambiado, ahora es más mercadeo. Me di cuenta mientras veía las fotos y veía a los que me rodeaban. Todos estaban tan emotivos, pensando en los viejos tiempos.

B: Hace poco estaba viendo el trailer del documental de Tresor, el legendario club y pareciera ser un elemento muy nostálgico.

Apparat: Si. Todos nos estamos haciendo viejos y es como cuando nuestros padres volteaban a ver los ‘60 o los ‘70 y decían “esa era la buena música”. Yo no digo eso porque sé que hay cosas muy buenas ahora, sólo que son muy diferentes. Recuerdo cuando estaba más joven y había raves cerca de mi ciudad, en viejos edificios industriales. Hay un sitio de Facebook con toda la gente que era parte de esa época y veo a todos los que formaban parte de mis primeras fiestas muy sentimentales, como diciendo “Oh, qué tiempos aquellos.. nunca volverán..”; suena a que se la pasaban bien y que ahora sus vidas son puro trabajo.

B: Quizá perdieron contacto con las artes y la escena electrónica.

Apparat: Totalmente. Lo bueno es que he tenido tantos sucesos en mi vida, que sí, puedo pensar que todo eso era muy cool pero han pasado más de 5 años y también es muy emocionante. No todo ha empeorado. Toda la escena del electro y techno se desarrolló hasta cierto punto en el que los artistas lo superaron. Ahora es más la imagen como si te tuvieras que quedar en el techno por ser de Berlín. Es como un cliché, pero creo que el techno nunca quizo ser un cliché. Quería ser algo diferente, artístico, como algo que puede jugar. Ahora es más como un trabajo en el que sabes exactamente lo que hay que hacer para complacer al público.

B: La escena fue lastimada con la tragedia del último Love Parade y probablemente perdió lo masivo, ¿cierto?

Apparat: Sí. Se salió de control y murió. Pero es como Woodstock, ¿sabes? Han tratado de repetirlo y nunca funciona. No puedes aferrarte a lo viejo sólo porque nunca volverá. Es un gran error. Tienes que superarlo y más cosas interesantes llegarán. Siento que eso es lo que le pasó a Berlín. Cuando me pongo nostálgico por la vieja era, sólo me recuerdo a mi mismo: “No… Mira todo lo que está pasando ahora.” Es mejor en un nivel distinto. Musicalmente, hay grandes cantidades en Berlín, pero no creo que todo sea de calidad. Tienes que buscar mucho para encontrar lo realmente bueno.

B: Tú cambiaste el setup; de hacer música sólo con sintetizadores, a una alineación con banda completa.

Apparat: Sí, como una manera de mantenerlo emocionante y de no vivir en el pasado. Me deshice del concepto de estar en un escenario con una laptop. Ya no era sorprendente porque sabía exactamente lo que iba a pasar cuando tocaba así. A veces programaba cosas al azar para agregar un poco de caos al sistema, pero es tan diferente ahora. Hubo dos razones por las que elegí tener una banda. La primera, el sonido. El elemento análogo y humano… y la otra: el hecho de que sería sorprendente e inesperado en algunos momentos. Tenemos la oportunidad de improvisar, a veces hacer introducciones más largas, aplazar algunas partes o cambiar ell final, al punto de que lo que tocamos parezca una nueva canción.

B: ¿Tiene que ver con la calidez del error humano y la espontaneidad?

Apparat: Sí, es lo que se siente. Para dar un show convincente, tienes que sentirte cómodo con lo que estás haciendo y yo ya no me sentía así. Me sentía como si estuviera trabajando, como si tuviera que hacer las cosas de una forma muy específica y premeditada. La única forma en la que lo podía disfrutar era si tocaba hasta la madre (intoxicado) y eso no era una solución. Así que no había duda, tenía que cambiar. Creo que una parte del público no puede seguir el camino y ese es el precio que pago al hacer algo así. Supongo que tiene que ser de esta forma.

B: Encontraste inspiración en México. La última vez que habías visitado fue con el proyecto de Moderat, ¿cierto?

Apparat: Amo México y me encanta estar aquí, ya llevamos casi un mes por acá. Pero creo que pude haber hecho el álbum [The Devil’s Walk] en cualquier otro lado. El lugar no cambia las ideas y la razón para hacer un disco en este país es porque sabía que iba a estar completamente fuera de mi situación habitual, me sentiría libre y que nada me iba a distraer. Tranquilo…

Además, tengo amigos que me ayudaron con instrumentos, así que la logística también fue favorable. Al final, hicimos una gran parte del disco en Berlín, cambiamos muchas cosas al volver e incluso grabamos detalles en diferentes lugares, así que fue algo muy internacional. Lo importante es que por primera vez, me di cuenta de que no tenía que usar un sólo estudio forzosamente, y de hecho vendí mi estudio después de esto. Hay tantos estudios, que me di cuenta de que si necesito uno, puedo ir al de alguien más. Ya no se trata de ir a una sola locación y esperar a que llegue la inspiración, no hay necesidad de instalarse en un solo lugar para capturar ideas.

Ha sido un momento clave porque cambió toda la forma en la que produzco discos ahora. Pero tal vez pueda cambiar de nuevo…

B: ¿Recuerdas algún concierto particularmente memorable?

Apparat: Es difícil escoger sólo uno, especialmente ahora que hemos estado tocando tanto. Pero quizá nuestro primer concierto, cuando estrenamos éste ensamble. Tocamos para 50 amigos en un espacio íntimo, con algunos sillones y la verdad es que nos cagábamos de nervios después del ensayo. Es difícil tocar en Berlín porque todos nuestros amigos presentes nos van a decir si no está bueno. Son nuestros críticos más duros. En este concierto, eran puros amigos. Pero no es fácil escoger uno, cada show tiene algo de diferente.

B: ¿Hay algún artista emergente que sea de tu agrado?

Apparat: Estos días, le hemos perdido la pista a la radio, hemos estado más concentrados en nuestro propio camino. Pero de vez en cuando checamos algo. Creo que ultimamente he sido más conmovido por una pieza de música clásica de 1920 que algo actual. Aunque hace poco quise hacer un DJ set de nuevo y empecé a buscar un poco de club music. Fue difícil porque hay muchísima. Se me ocurrió mandar un mensaje por Facebook a todo el público, pidiéndoles que me sugirieran lo que les gusta justo ahora y en un par de horas tenía como 300 comentarios. Escuché todo lo que me enviaron. De todo, probablemente encontré dos o tres cosas realmente increíbles y eso muestra lo difícil que es. Algo que me encontré fue Floating Points, que es un chico del Reino Unido. Me gustó mucho. Realmente no le ponemos atención a la radio, quizá hace diez años pero ahora no es necesario. Creo que la gente debería de escuchar a los Cocteau Twins.

B: ¿Algo que se vislumbre en el horizonte para el futuro?

Apparat: Ahora mismo podría decir lo de siempre, girar y demás. He estado diciendo que no haré nueva música, pero la verdad es que acabo de hacer unas piezas ruidosas para una obra de teatro en Alemania. La leí e hice noise atmosférico para acompañarla. Quizá haré un disco de eso en algún punto, no lo sé aún. Me divertí porque no tiene nada de beats y realmente quería hacer algo así, fue una oportunidad interesante. Tenemos una gira mundial por delante, pero todo está muy abierto. Creo que puede llegar el momento en el que hagamos 10 canciones en 2 semanas, si se da la situación adecuada. Como el último disco fue tan laborioso, quizá el siguiente será mucho más fácil. Todo es posible.


*Entrevista publicada en la edición bimestral abril-mayo de la Revista 192.

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