A propósito de "Canciones para Trenes y Estatuas" – charla con Claudia Morfín

A finales del año pasado, Claudia Morfín nos sorprendió con Canciones para Trenes y Estatuas, una colección de cinco canciones pop crepusculares, cuyos arreglos cuidados hasta el último detalle, abren con elegancia espacio para la voz y la poesía de Claudia. Canciones que parten del shoegaze, el slowcore, el dreampop y el ambient para trazarse su propio camino y destacar por su personalidad única. Antes de que Canciones para Trenes y Estatuas fuera lanzado, ya habíamos atisbado uno de sus tracks: Buque sin motor ni viento, una de las piezas más encantadoras que forman el compilado de At-At Records Fire Maths & Magic.

Esta es la plática que tuvimos con Claudia, artista tijuanense cuya trayectoria viene desde finales de los ochenta, con la banda Quinta Reunión. Claudia ha sido parte importante también de Nona Delichas y Vía Mushgó, proyectos ambos de culto en la escena independiente nacional.

Canciones para Trenes y Estatua oscila entre la muerte de mi abuela y el nacimiento de mi hijo. Por eso quizás tiene esa sensación de despedida y al mismo tiempo de renacimiento.

Siempre tuve ganas de trabajar con conceptos. Buscaba que cada presentación en vivo tuviera un título que representara la serie de canciones que iba a tocar. Cuando armé el set Canciones para Trenes y Estatuas retomé para empezar La noche que sigue, una canción que había compuesto algunos años antes y que no había terminado. Esa canción me dio la medida, el ambiente y el tono de lo que estaba buscando en ese momento; digamos que fue mi pretexto para empezar a componer las canciones del disco y completar la postal.

Me gustan los discos cortos. Trabajar en ese esquema me permite cerrar círculos y abrir nuevas posibilidades a mi ritmo natural; de esta manera la música se mantiene fresca y surgen oportunidades para trabajar con diferentes matices.

Creo que en los misterios de cada canción está la magia del disco, me gusta hacer cosas que dejen margen para la imaginación de los demás, para hacer al escucha parte de lo que está pasando en mi música. Es importante que genere varias interpretaciones, eso es muy interesante.

Sin embargo, si me pides que te cuente qué imagino yo, en qué estuve pensando, te lo cuento.

El disco en general lo veo como una película compuesta por 5 cortos.

El primer track, La noche que sigue, imaginé una ambientación nublada, un bar perdido en una carretera, al estilo David Lynch y la banda tocando esta canción con ese drama, como en Blue Velvet. La letra habla de una soledad tremenda…’si fuera un poco probable eliminar el vacío que está impregnando mi historia…’ Imaginé un close up en esa cara triste que canta siempre la misma canción en el mismo lugar.

El segundo track, Runaway Female, es una canción que empezó sobre una línea muy sencilla en el bajo. Me gusta como se hace esa cadencia con lo repetitivo. Me imagino ese pasaje del tren en movimiento donde la ventana es testigo de la velocidad con la que se va alejando el paisaje.

El tercer track es Buque sin motor ni viento- Es eso, un buque varado en medio de la nada, cuando la noche es negra. Una metáfora que retrata esos momentos en que se siente tal peso que no nos podemos mover, estamos paralizados frente a una situación o sentimiento. Todo pasa dentro de nosotros y afuera estamos tan rígidos como una estatua. O justo como un barco que no va a ningún lado.

El cuarto track.- 4000 feathers falling- Es como una película sepia. Me remite a una escena de Milán Kundera en La insoportable leveded del ser. Cuando Tomás regresa con Teresa y en cuanto abre la puerta se arrepiente de haber regresado. Con ese conflicto me imagino al personaje. Y las plumas cayendo son como nieve haciendo silencio en una postal que va desapareciendo.

El quinto track.- Afterglow- la canción con que cierra el disco es como un amanecer rojizo en un paisaje abierto. Es eso. El encuentro con uno mismo, con el ser interior. ‘Si estarse quieto mueve por dentro’… Es una canción que despierta cuando los pájaros abren los ojos y el día vuelve a empezar.

En general así siento el disco, empieza de noche y termina en este amanecer.

Presenté Canciones para trenes y estatuas de diferentes maneras. Algunas veces sola con mi guitarra acústica y mis efectos (estaba experimentando mucho con la textura del sonido), otras veces con músicos invitados en secuencias, samplers y batería. Esa noche tocamos guitarra, tarola y voz. A Henry León, que había ido a escucharnos, le interesó producirme. Le gustó mucho la simplicidad con la que hacía las canciones y el tempo lento.

Comencé a grabar en su estudio a principios del 2010. Grabé mi guitarra acústica y la voz provisional. Tenía la intención de terminar el disco, pero tuve que regresarme a Tijuana en ese momento y el proyecto quedó en pausa. Un año después Henry me propuso terminar el disco, hacer la orquestación al rededor de mi guitarra y mi voz respetando mi idea original. Y así fue. Juan Pablo Abascal grabó las baterías, a excepción de 400 feathers falling, donde grabó Jorge Gutiérrez ( quien me acompañaba algunas veces en los conciertos en vivo). Luis Trejo participó junto a Henry en la producción e hizo los bajos.

En noviembre del 2011 fui al DF a grabar las voces. El resultado del disco me encantó, siento que hubiéramos soñado el mismo sueño. El sentido del disco estaba ahí. Me pareció un disco muy bello. Me siento muy feliz de haber compartido mi trabajo con gente que lo hizo suyo con todo el corazón. La experiencia de la grabación, los días que pasé en el estudio, principalmente cuando regresé a grabar la voz fueron mágicos Y eso se nota definitivamente en el disco. En cuanto a la portada, la ilustración es de Gustavo Abascal y el diseño de Josué de la Rosa.”

En cuanto a Heaven or Las Vegas, un disco que ha sido citado por ahí como el favorito de Claudia, ella nos dice:

“Los Cocteau Twins tienen muchos matices emocionales, me identifico con todos esos matices, de alguna manera los he vivido en diferentes momentos. Y bueno, su música me ha acompañado desde que era adolescente. También me gusta mucho Four Calendar Café. En realidad todos sus discos.

Heaven or las Vegas me parece que es el disco más dulce de los Cocteau Twins. Lo escuchaba mucho cuando estaba embarazada. Es un disco para gestar, lo siento así. En el proceso de Canciones para trenes y estatuas también estaba escuchando a Low, la lentitud y la simpleza con la que suenan sus canciones me inspiraron mucho. Estuve redescubriendo a Bark Psychosis, entonces tuve un reencuentro con el sonido, los pedales de efectos, inclusive con la guitarra eléctrica. Me influyeron también las figuras hiptóticas de Bowery Electric y To Rococo Rot. La sencillez de His name is alive con sus reverberaciones. Windy and Carl y sus atmosferas a dos tonos.

¿Planes a futuro? Trabajar con diferentes ensambles para tocar en vivo. Imprimir un tiraje corto de manera artesanal del EP Canciones para Trenes y Estatuas. Empezar a grabar otro EP para el próximo verano.”

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