Sobre la escena alternativa avantgarde de Perú

Tu irrealidad en contra de su indiferencia”
Cocó Revilla

Desde que a inicios de los 90’s Hipnoascensión (en Lima Norte) y Silvania (en Valencia  y luego en Madrid, España) comenzarán a experimentar con las formas más rupturistas del rock psicodélico y ambient shoegaze de la época, el rock peruano ha dado a la cultura iberoamericana agraciados ejemplos de bandas que, a contracorriente de lo que sucede en la mayoría de escenas, han surgido como portadores de una actitud transgresora tanto en el plano musical como en la actitud o postura frente a la sociedad/realidad que los ha engendrado.

Silvania, vale decir Mario Mendoza y Cocó Revilla –fallecido el 2008 en Barcelona-, iniciaron su etérea discografía con exuberantes discos como “Miel Nube Hiel EP” (1992), “En Cielo De Océano” (1993) y “Paisaje III” (1994), es en este último artefacto en donde logran imponer sus influencias andinas, marcadamente melancólicas y dulces, al sonido planeador y viajero del post-rock que por aquellos años empezaba a horadar las mentes y corazones de cientos de inquietos músicos en todo el orbe. Así el año siguiente agrupaciones como Seefeel, Autechre o Scorn  remezclan algunas de las canciones de estos  peruanos “perdidos” en la “Madre Patria”  para el atemporal y alucinante álbum “Delay Tambor” (1995), de lo más destacado que su disquera, la conocida Elefant Records, haya publicado jamás.

Tras tal éxito artístico –¡eso es level! – vendrían una serie de discos entre los que destacó “Naves Sin Puertos” (1998) que fuera elegido disco electrónico de la década por la prensa especializada de la península. Para el cambio de milenio Mario y Cocó empezarían una aventura más ligada al techno pop llamada Ciëlo hasta que en Setiembre del 2008 Cocó cayera asesinado por delincuentes rumanos tras una de esas noches madrileñas.

Hipnoascensión, por su parte, empezaron cultivando la neo-psicodelia y los sonidos scally/baggy de gente como Stone Roses, Inspiral Carpets y The Darkside, fueron estos últimos quienes los llevarían a descubrir al ente que ha tenido desde entonces fuerte presencia en diversos grupos peruanos: Spacemen 3. Sin embargo, a diferencia de sus compatriotas residentes en Europa, los Hipnoascensión carecieron siempre de aval económico lo cual se tradujo en nulos registros de sus primeros años. Es recién en 1997 -y ya como parte de la primera movida de vanguardia musical peruana: Crisálida Sónica- que el grupo comandado por Juan Roldán y Hugo Medina empezarían a visitar las salas de grabación.

“Mixtura” (2000) y “Ul-Sec” (2005) figuran entre las producciones más elogiadas de los “siempre díscolos” –como alguna vez los catalogara la crítica limeña- Hipnoascensión quienes hoy se encuentran grabando un nuevo álbum que verá la luz este año vía la disquera independiente Superspace Records.

Luego de estos primeros francotiradores, la vanguardia peruana se vio engalanada por la presencia de bandas de palpable talento como Evamuss (del ruidista Christian Galarreta, autor también de Diosmehaviolado y quien ha sido uno de los que más laureles ha cosechado; reside hoy  en Francia), Labioxina, Fractal, Girálea, Espira, Avalonia, Catervas, Resplandor, et. al., que formarían el utópico colectivo Crisálida Sónica en donde las influencias de autores como Friedrich Nietzsche, Novalis o Hölderlin se enlazarían con las hiperreales visiones producidas en el alma de estos transgresores por gente como Main, Flying Saucer Attack, Spectrum, E.A.R., Füxa, Spacetime Continuum, etc.

Durante la década pasada si bien la creatividad innovadora menguó es necesario destacar la presencia de actos como Transparente, Serpentina Satélite, Leche Plus, Liquidarlo Celuloide, Tica, Pauchi Sasaki, La Ira de Dios, Norvasc, Hamann, El Paso, de los notables ruidistas Rolando Apolo, Gabriel Castillo, Fiorella 16 (de Arequipa) y de una sorprendente generación de ángeles de la electrónica provenientes de la ciudad minera de La Oroya (Huancayo) como Xtredan, Alcaloide, Semilla Galáctica y Colores En Espiral.

En cuanto a la infraestructura que alberga la escena, esta es más bien precaria. En Perú no existe Industria Cultural, impera la piratería y la informalidad: casi todos los músicos editan sus discos en CD-R, utilizan software crackeado conseguido en el mercado negro y hasta reciclan o construyen sus propios aparatos electrónicos para emplearlos como instrumentos. Frecuentemente se realizan Ferias de Discos en donde las disqueras independientes –de todos los géneros, desde el stoner metal rock hasta la cumbia arty- ofertan sus productos y en donde el público converge para ver a algunos grupos; sin embargo la presencia de estas bandas en los medios masivos –prensa, TV y radio- es casi nula. Los músicos apelan a los blogs, portales alternativos, las redes sociales y al buen oficio de algunos Centros Culturales para darse a conocer y generar feedback en los posibles interesados.

Contrariamente a lo que este panorama podría vaticinar, el empuje y logros de los creadores peruanos es destacable: publicaciones como The Wire de Inglaterra o la Rock de Lux de España han recibido con inusitados elogios algunas de sus producciones, los sellos Mego (Austria) y Sub Rosa (Bélgica) los han incluido en su catálogo, varios de ellos han ido de tour por países del llamado Primer Mundo, que,  como sabemos, son los que escriben la “Historia”.

La falta de apoyo hace que muchos de ellos se ocupen más en el plano estético/musical que en idear una fórmula con la que conseguir el éxito, la fama y los réditos masivos. A diferencia de lo que sucede en países  como Argentina, Brasil o Chile, en Perú hay más creadores que “fans”, al menos en la escena alterna ello es una curiosa y contradictoria realidad.

En los últimos años el surgimiento de actos como Avida, The Satellite, TRIAC, Raggio Cósmico, Polvos Azules, Panyoba, Salomon Jedidias, Jab Lemur, Puna, et. al., nos permite soñar con la “metamúsica” de una escena en afianzamiento que está naturalmente destinada, por lo que sus precursores han logrado, a erigirse como una de las más importantes de Iberoamérica.

5 total comments on this postSubmit yours
  1. Interesante nota, me permitió conocer proyectos que realmente desconocía. Pienso que Panyoba es de lo mas notorio del año pasado.

  2. la música de Panyoba es muy buena, yo escribí en su momento sobre su disco en el diario Expreso
    será interesante seguir su evolución!!!

  3. Por ningun lado mencionan a Insumisión

  4. Insumisión y la mancha de techno heads fueron una omisión q más se debe a q al lado de grupos como Silvania, Christian Galarreta o Hipnoascensión la repercusión y la inventiva del discurso musical de los Insumisión y cía es más bien modesto.

    Eso sí es de celebrar q sean amantes acérrimos de la música y activistas a más no poder. Su contribución en mi opinión va más por ese lado.

  5. Los logros internacionales en sellos de México o Alemania que esporádicamente consiguió Bacteria en vida son muestra de ese activismo.

    Sin embargo creo que hoy no se debe medir la valía de un grupo o artista por ese hecho que muchas veces se debe a que tienes muy buenos contactos más que a la calidad de tu propuesta musical.

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