"Concheros" meet bass: Lao "Papolín"

 

Lao no es sólo el deleite de cualquier peinador, sus tracks están haciendo palidecer todo eso que me enseñaron en las clases de sociología y antropología de la  universidad acerca de las culturas híbridas y las culturas en transición.

 

Veamos, este productor, habitante de la ciudad de México, se obsesiona hace un año con el 3ball y el bass, con un retorcido sentido del humor pone diversos ingredientes de ambos en la licuadora -¿o debo decir, el molcajete?- lo adereza con un toque náhuatl-noveau y resultan estos tres tracks mas un remix, los cuales serán publicados en el sello Wicked Bass.

Esto va más allá del tropical bass y la fiebre por eso que con sarcasmo involuntario llaman third world bass -marcada por completo por el exotismo de gabachos y brits principalmente, ya sabes, esa idea de que todo lo que generan los productores habitantes del sur debe ser “curiosito” y  con un acercamiento a “sus raíces” medio  kitsch de preferencia. Lo de Lauro es the ultimate crossover en el mundo bass. ¿A qué suena? La imagen inmediata que viene a mi mente, principalmente por Papolín y Smoking Mirror (Tezcatlipoca) – el buen Tezca es una de las deidades mayores de los aztecas, ignoro quién será “Papolín”, pero por el sampleo en la canción me imagino que debe tratarse de alguna especie de chulo de videohome a punto de salir con los pies por delante- es un encontronazo imposible entre los concheros -esos personajes ataviados con taparrabos, plumas y lentejuelas  que en medio de una nube de copal, pero sobre todo de smog, ejecutan aerobics prehispánicos en el Zócalo, la plaza central de la ciudad de México- y el mundo vertiginoso del future bass global.

Lao continúa de alguna manera con la tradición de San Erik Rincón, esas bonitas postales de aztecas en Berlín, pero por obvias razones lo suyo se vincula más a los ritmos y acordes del UK Funky y demás que a la escuela sonidera-guarachera que tanto furor causó como sabor del mes en  XLR8R el año pasado y que encontró eco en Diplo -claro ¿quién más?- desencadenándose lmencionada fiebre del tropical bass.

En resumen, sonajas, plumas, future bass, dioses aztecas, 3ball y cowbell desde el DF, todo publicado en un sello del este de Europa -de Kiev, Ucrania, para ser precisos. ¿Suficientemente global? La pesadilla de cualquier antropólogo, sabor inconfundible para la pista de baile y el deleite quizás del  musicólogo anglosajón -o ucraniano, por qué no- perdido en las tierras de Quetzalcóatl,  a quien timaron con un mapa de la ciudad de México en el cual todavía aparecen pirámides y sacrificios humanos.

 

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